"Hablar de crisis es promoverla y, callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla” Albert Einstein.

 Así surgió Amapola. Casamiento en marzo y un viaje a Europa suspendidos por una pandemia. Iba un mes de cuarentena y la incertidumbre sumado al tiempo por la falta de trabajo empezaban a jugarme en contra. Empecé a -soñar- y a compartir con gente querida mi idea de emprender un local de decoración en Olavarría (ciudad de donde es mi compañero y cerca de mi querido Tandil, todo cerraba). ¿Qué tenes para perder? -me dijo una amiga -   ¡Y claro, tenía toda la razón! Yo ya había renunciado a mi trabajo, ya había entregado el departamento que alquilaba, tenía los vuelos cancelados, un casamiento pospuesto… En fin, ninguna atadura más que el miedo. La clave fue tener ese motor que me empuja a creer y avanzar. La gracia de tener a mi familia y amigos acompañando y motivándome para que Amapola productos de diseño por fin naciera. ¿Por qué Amapola? Porque como dice su significado soy una persona aventurera, organizada y soñadora, soy un conjunto de ideas que crecen y se reinventan. Me gusta explorar, conocer y compartir porque creo que las cosas más lindas surgen de esa combinación. Este proyecto es un sueño hecho realidad del cuál ustedes forman parte como una pieza fundamental, es por eso que pensé cada detalle para que disfruten del recorrido tanto como yo y puedan llevarse a casa un poquito de este gran sueño.

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